ES – Meditaciones Guiadas – Los Obstáculos

Prácticas fundamentales de Samadhi

Parte 2 – Los Obstáculos

Las personas a menudo se frustran cuando surgen obstáculos sintiendo que están haciendo algo mal en su meditación. Es importante comprender que los obstáculos se manifiestan porque están trabajando correctamente.
Son necesarios para ahondar en los niveles más profundos de la mente. La práctica no consiste en intentar deshacerse de los obstáculos, sino de establecer una correcta relación con ellos. Cuando intentas deshacerte de algo en tu meditación, solo creas más rechazo, más actividad en la mente y más sufrimiento.
La práctica radica en permitir que todo sea TAL COMO ES. Pero a menudo no percibimos lo que ES, porque lo que ES habita en el inconsciente. A veces, la técnica sirve como herramienta para penetrar en las capas más profundas de la mente. La práctica de permanecer enfocado en el objeto de meditación, la respiración, supone mantenerse ecuánime con lo que surja.
Pero a veces uno o varios obstáculos continuarán distrayéndote, hasta llegar al punto de total incapacidad para permanecer con el objeto de meditación, o para ser ecuánime. Un dolor puede ser tan persistente que se convierte de hecho en tu objeto de meditación, lo desees o no. O tal vez una extrema somnolencia, confusion mental o sensación brumosa te impide estar presente…. tal vez tus pensamientos sean tan persistentes que te pierdas en ellos y entres en estado de ensueño la mayor parte del tiempo.
Si algún obstáculo ha superado por completo tu capacidad de concentrarte en la respiración, no hay problema, esto ocurre. Reconoce que ha sucedido y que se ha transformado en tu nuevo objeto de meditación. Acéptalo y sé ecuánime con él. El dolor, el cansancio o los pensamientos pueden adueñarse de tu práctica sólo si contienen aspectos inconscientes.
La verdadera meditación no se basa en realizar algún tipo de acción, sino más bien en poder penetrar o presenciar lo que la mente ya está haciendo, haciendo concientes los procesos inconscientes. La práctica consiste en permanecer presente con lo que es, sin reaccionar. Es decir, tú permaneces ecuánime, en un estado de profunda entrega o de renuncia interior, atento a las sensaciones en el nivel más sutil, antes de pensar, antes de preferir ‘esto sobre aquello’.
La relación correcta con lo que surge en la meditación es simplemente tomarlo como parte de los fenómenos de la meditación, no como un problema u obstáculo.. ver todo fenómeno como finalmente vacío…. no contribuir en nada de una manera u otra.
El ego o la estructura del yo está compuesto de pensamientos y sentimientos que generalmente caracterizamos como buenos o malos.
El ego es una colección de preferencias que no son más que el resultado de experiencias incompletas almacenadas en el inconsciente como recuerdos.
El ego es un conjunto de circuitos establecidos en la mente y el cuerpo. Cada vez que hay una preferencia hay un yo egoico, y por lo tanto sufrimiento. La naturaleza del yo es el sufrimiento debido a la impermanencia de todos los fenómenos a los que se aferra.
Durante la meditación desvía la atención y la energía de percepciones y recuerdos que forman el yo para enfocarte en las sensasiones espontáneas. Cuando mantienes la atención en este nivel, nuevas neuronas se activan y entran en sinapsis.
Este nuevo circuito establece una forma diferente de interactuar con el mundo.
Al dejar de alimentar el viejo surco se crean nuevos circuitos más sutiles, previos a la clasificación de la experiencia. Percibes la realidad como un juego de energía y vitalidad, mientras que al mismo tiempo no identificas a los fenómenos como parte de tí mismo.
La energía o prana que recorria el circuito antiguo ahora está disponible para tu experiencia en el presente, y el circuito antiguo comienza a protestar, a perder energía y a perecer. Los obstáculos se manifiestan como una especie de fricción interna entre el circuito antiguo y el nuevo, y esa fricción es necesaria para que se produzca la alquimia interior.
Al estar presentes y conscientes de las más sutiles sensaciones sin resistir a los fenómenos que surgen, se activan automáticamente los nuevos circuitos. Podría describirse como neuroplasticidad autodirigida, un proceso guiado por el ser verdadero, el ser inminente o incondicionado. El Yo con el que te identificas no controla este proceso.
El establecimiento del nuevo cableado lleva tiempo. Del mismo modo en que alguien que sólo ha practicado el piano durante un corto periodo de tiempo no puede esperar interpretar como un virtuoso, alguien que no ha practicado la meditación y completado el cableado necesario, no puede esperar la liberación inmediata.
Podríamos tener una experiencia de despertar, reconocer el verdadero ser, pero la mente y el cuerpo deben ser purificados para albergar a la conciencia despierta en forma permanente. De lo contrario, simplemente volveremos a caer en los viejos patrones habituales. Estos patrones cambiarán en relación directa con la cantidad de meditación que hagamos, con el nivel de condicionamiento con el que nos hemos identificado, que también podría llamarse Karma, y con el grado en que hemos dominado el estar presentes en un estado de entrega permanente a lo que es.
El circuito interno puede cambiar lentamente. A veces a un apartente ritmo glaciar, mientras que en otras ocasiones puede parecer progresar rápidamente. Continúa practicando con paciencia y persistencia sin hacer de Samadhi una meta o interés para la mente. Simplemente estando de acuerdo con lo que ES. Permite el dolor, los sentimientos, el cansancio, incluso permite el pensamiento patológico. Cuanto más completamente lo permitas, más rápido surgirán y desaparecerán.
No te propongas disolver el obstáculo. Debes realmente permitirle ser como es sin ninguna expectativa de cambio. Estás entrenando la mente para que sea ecuánime y no reactiva, para que pueda percibir la realidad en el nivel sensorial más profundo – el campo dinámico de la energía interior o prana. Examinaremos tres de los obstáculos más comunes: dolor, somnolencia y pensamiento excesivo. Se puede adoptar un enfoque similar con cualquier obstáculo o fenómeno que surja.
En cada ejemplo podremos comenzar a comprender cómo penetrar los fenómenos con nuestra conciencia al observar sus variadas cualidades y los componentes ocultos.
Comencemos con el ejemplo del dolor.
Normalmente el dolor puede ser una distracción temporal, y la práctica es volver a la respiración. En el caso extremo de que el dolor se haya convertido en tu objeto de meditación sin otra opción, entonces acepta que se ha convertido en tu objeto de meditación. Es una oportunidad única para penetrar profunda y concientemente en sus características cambiantes. Al principio puede parecer un muro de dolor, pero si agudizas tu mente, descubriras que el dolor es en realidad una colección de diferentes características inconscientes. A veces las personas comienzan a reacomodar su cuerpo, a moverse o hacer pequeños estiramientos para tratar de escapar a su dolor lo que rápidamente crea un patrón de aversión en la mente y solo empeora el dolor.
Es importante distinguir entre el dolor productivo y el improductivo.
La mayor parte del dolor que surge durante la meditación está relacionado con los patrones mentales habituales. Es éste el dolor que debes penetrar para aprender a permanecer ecuánime. Este tipo de dolor generalmente desaparece a la brevedad luego de ponerte de pie. El dolor improductivo es un dolor más grave, tal vez relacionado con una lesión o algún tipo de dolor extremo, que podría dañar tu sistema nervioso si te fuerzas a tolerarlo.

La meditación consiste en el camino del medio: quieres ir más allá de tu zona de confort y superar tus límites pero sin dañarte ni dañar al sistema nervioso. Hay momentos para quedarte quieto, momentos para una fuerte determinación de permanecer inmóvil, y momentos para ser amable contigo mismo. Intenta discernir el camino del medio.
Primero vamos a descartar la palabra dolor, que tiene una connotación negativa. En cambio, la llamaremos sensación. Suelta todas las etiquetas que suponen juicio o preferencia. Los juicios nos mantiene encerrados en un marco limitado de deseo y rechazo.
Observa la sensación en tu cuerpo.
Indaga … ¿La sensación es aguda o débil? ¿La agudez o la debilidad cambian con el tiempo? ¿La sensación cambia de intensidad? … ¿Es pulsante o palpitante? ¿Está fija o es cambiante?
Estas observaciones son neutrales, no están cargadas de ningún sesgo o juicio. Observa científicamente. Solo estás atestiguando. Averigüa… ¿ Hay calor o una sensación de ardor? ¿O hay frialdad?
Identifica la ubicación exacta de la sensación en el cuerpo y cualquier área dentro del cuerpo que pueda estar conectada con la sensación. ¿Estas zonas estan estáticas o se mueven? ¿Se extienden? ¿Se extienden lentamente o saltan rápidamente? ¿Parecen estar solidificadas en un área inmóvil? En la sensación mas basta, ¿hay algún hormigueo o energía sutil dentro de ella? ¿Hay una contracción en la respiración cuando aparece esta sensación? ¿Hay una negación sutil o no sutil, una expulsión desde alguna parte profunda de tu ser? ¿Hay una contracción en los músculos? ¿Estás aferrado a algo, protegiendo algo?
Permanece en el proceso de cambio. Observa las cualidades y características cambiantes de tu experiencia sensorial directa. Penetra en la amplia sensación de solidez, imprégnala de tu conciencia. No te quedes apegado a lo que el cuerpo siente. No te quedes apegado a sensaciones particulares, mas bien permanece en el campo de los fenómenos. Observa los cambios en sí mismos, entendiendo que todos los fenómenos particulares son impermanentes, aparecen y desaparecen.
El mismo enfoque se puede aplicar a la somnolencia o el embotamiento mental que se ha apropiado de tu meditación. Observa las características de la somnolencia. Agudiza tu conciencia para asimilar las sutilezas. Suelta la palabra somnolencia y simplemente observa la sensación. Tal vez haya una presión o pesadez alrededor de los ojos. Tal vez haya una caída en tu postura. El cuerpo podría sentirse pesado. Tal vez haya sueño o niebla en la mente. Penetra en esa niebla. Permearla, ilumínala. Bañala con tu conciencia. No la alejes. Apréciala claramente como ES.
¿Estas sensaciones, crecen en intensidad en algunos puntos y luego disminuyen en otros? ¿Tu respiración cambia cuando aparecen estas sensaciones? Continúa observando el campo de los fenómenos con una conciencia clara y vívida y una profunda entrega a lo que ES. Tu meditación será genuina si estás presente. Experimenta esta notable ley de la naturaleza: cuando no reaccionas, cuando no etiquetas nada, observando la realidad al nivel más sutil, se produce una alquimia interior. Las sensaciones que surgen en el cuerpo no tienen porque crear sufrimiento. Esta es una revelación. Es un cambio radical de la realidad.
Pero sé paciente.Trabaja diligentemente. Uno de los mayores desafíos en la meditación es la mente inquieta, la mente ocupada. Habitualmente, la práctica consiste en que la mente vagará y tu volverás a la respiración. Aún si la mente está muy ocupada, siempre que te sea posible considera la respiración como tu objeto de meditación. Pero, una vez más, en casos extremos esto no será posible y parecerá que la mente se ha hecho cargo por completo. Si la mente es implacable en su producción de pensamientos hasta el punto en que no puedes observar la respiración, entonces acepta que los pensamientos se han convertido en tu objeto de meditación.
Hay muchas formas de hacer concientes los pensamientos inconscientes. He aquí hay una de tales prácticas:
Simplemente espera a que surja el siguiente pensamiento. Sé como un gato que acecha ante la cueva del ratón esperando que aparezca. Cuando aparece el pensamiento, observa si se trata de una imagen visual o de un pensamiento auditivo o de una combinación de ambos. Todos los pensamientos son visuales, auditivos o ambos. Esto se aplica tanto al estado de vigilia como al soñar. Si no surge ningún pensamiento, simplemente observa que no surge ningún pensamiento.
Un pensamiento visual es una figura o imagen que aparece en tu mente. Puede ser una persona, un lugar o una cosa. Un pensamiento auditivo es como hablar con nosotros, es el diálogo interno en la cabeza. Algunas veces un

pensamiento será turbio, indistinto, no formado o no del todo consciente. Puede resultar difícil comprender qué es exactamente. Simplemente haz tu mejor esfuerzo para saber si es visual, auditivo o ambos; o si no surge ningún pensamiento en absoluto.
Es importante comprender con precisión a qué nos referimos con pensamientos. Aquí utilizamos las palabras pensamientos, percepciones y sensaciones de una manera muy precisa y particular, única para la práctica de la meditación. En las enseñanzas del Buda, los cinco Skandhas o cinco dominios, describen los aspectos de la mente a los que nos estamos referiendo.
El primer Skandha se llama «rupa» que es simplemente la forma física o el cuerpo.
La sensación se manifiesta en rupa, en el cuerpo. Por ejemplo, mientras estás meditando, puedes reconocer una sensación de ardor: la sensación espontánea emerge directamente en el cuerpo. Son los fenómenos puros, tu vitalidad o energía internas, apareciendo y desapareciendo en el cuerpo antes de la formación del pensamiento, antes de cualquier etiqueta o definición. Esto se llama «vedana», el segundo Skandha, el nivel original de la conciencia sensorial. Aquí es donde queremos mantener nuestra atención.
Es en el tercer y cuarto skandhas donde surgen las capas más persistentes de “maya” o ilusión. En este siguiente nivel, el nivel de la percepción, es donde percibimos las «cosas». Aquí podríamos decir que hay una sensación de ardor en la rodilla. Hay algo llamado dolor de rodilla. Esto es «sanna», el tercer Skandha, la cognición o identificación de una particular cosa separada.
Finalmente está el desencadenamiento de los «sankaras», el cuarto skandha, el patrón habitual de respuesta mental condicionado, basado en definiciones y creencias sostenidas por nosotros mismos. Aquí es donde sostenemos el deseo y el rechazo. En el caso del dolor, rechazamos el dolor. El deseo y el rechazo están siempre asociados a experiencias, recuerdos, opiniones y definiciones que mantenemos.
La mente podría estar cargando con el recuerdo de un momento en el que estabas corriendo y te lesionaste la rodilla o tal vez tuviste una operación y podría haber una historia relacionada con la rodilla. Tu mente podría decir: «No otra vez esto!” Podría decir «Este dolor está arruinando mi meditación». Los pensamientos sobre la rodilla siempre se presentan en forma de palabras e ideas, o podrian aparecer en imágenes… o ambas. A esto nos referimos con pensamientos, que son distintos de las sensaciones y percepciones directas de la rodilla como algo particular.
Otro ejemplo: mientras estás meditando puedes sentir un aroma, que es una sensación. Al nivel de vedana, el segundo skandha, no es ni bueno ni malo. No es un aroma específico, sino una sensación pura . Cuando hueles, tu mente puede etiquetarlo como el aroma de una flor. Este es el tercer skandha, sanna. Entonces, finalmente, el aroma puede desencadenar un pensamiento basado en tu preferencia, que es un sankara o patrón habitual mental. Quizás tu mente genera la imagen de una flor o quizás tienes un recuerdo positivo del jardín de tu abuela. O puede desencadenar un diálogo negativo sobre cómo el espacio para meditar debería ser un entorno libre de olores. Si el aroma se percibe como bueno o malo depende de los preconceptos y las ideas que se alojan en la mente. El olor en sí mismo al nivel de vedana es neutral. En resumen, la sensación del olfato es una cosa, el etiquetado mental es otra, y el deseo y el rechazo, la preferencia basada en tus creencias, es otra.
Comienza a observar estos procesos para que puedas diferenciar con claridad tus pensamientos de las percepciones y las sensaciones. Logra que tus pensamientos sean claros y conscientes. La conciencia de los primeros cuatro skandhas se llama vinnana, que es el quinto Skandha. Con la práctica, puedes comenzar a experimentar no solo el campo cambiante de los fenómenos, sino que puedes reconocerte como la conciencia que está observando. Distingue los dos reinos de la dualidad, el reino cambiante de los fenómenos y la quietud o conciencia inmutable, la conciencia misma. Mientras observas el campo siempre cambiante comprendes que esa conciencia está más allá de lo que sientes, de lo que piensas y de lo que el cuerpo hace.
Otra técnica que puede ayudarte a hacer concientes los patrones inconcientes de pensamiento es percibir las características de los pensamientos en términos de su contenido. Aquí estamos concientemente etiquetando e identificando, lo cual realiza automáticamente la mente inconsciente.
Espera a que surja el próximo pensamiento. Tal vez sea un recuerdo de algo del pasado como un evento o tal vez sea una recapitulación de los eventos de tu día, o la repetición de una conversación pasada. Simplemente etiqueta diciendo «recordando» o «recapitulando» o simplemente «pasado».

Etiquétalo como «pasado» sin entrar en la historia. Como un científico, solo estás registrando, sólo observando lo que es. No entretengas a la mente ni te quedes atrapado en el diálogo.
Quizás la idea que surge tiene que ver con el futuro, como planificar o imaginar, preocuparse o desear. Simplemente regístralo diciéndote a tí mismo «planificar» o «futuro». Quizás el pensamiento se asemeje al ensueño, al fantaseo, o la mente creando una historia. En ese caso, etiquétalo «fantaseando» o «ensoñando». Tal vez la mente esté analizando o descubriendo algo. Entonces anota que tu mente está «analizando». Tal vez el pensamiento es borroso o no está completamente formado en cuyo caso etiquétalo como un «pensamiento confuso» o «indistinto». Continúa observando los pensamientos de esta manera.
Aquí estamos usando la mente para observarse a sí misma. Como usar una espina para quitar otra espina, de modo que podamos profundizar en los patrones habituales inconscientes de la mente y traer a la conciencia lo que está oculto. Este enfoque es muy útil cuando los obstáculos se vuelven intensos. Úsalo hasta que el obstáculo o fenómeno resistente se haya disuelto lo suficiente como para que puedas retornar a la respiración como objeto de meditación.
Hay algunos otros obstáculos comunes que podrian surgir en tu práctica. Sentimientos de felicidad o sensaciones agradables podrían ser un obstáculo tan grande como el dolor. Cuando te comienzas a soltar, entregándote profundamente, la energía empleada por los viejos patrones se hace presente y puede ser muy placentero. Puedes experimentar paz, tranquilidad o incluso éxtasis. Cuando el yo comienza a fusionarse con el objeto de meditación, uno puede experimentar un libre flujo de sensaciones, energía interior o vitalidad.
Podrías llamarlo luz interior o «prana». Cualquiera sea el nombre que le des, la mente probablemente generará un deseo por estas sensaciones y experiencias, y tan pronto como quieras retener la sensación placentera, generalmente la perderás porque el placer proviene del reposo en un lugar donde no hay apego. Observa si la mente está jugando este juego.
La mente es astuta … se rendirá hasta el punto de sentir la liberación, la sensación placentera, pero la raíz del Sankara no se libera debido al apego y al esfuerzo que hace la mente por controlar y poseer. Entonces disfrutas un poco de la sensación placentera, luego regresa el dolor, y sigues jugando el juego en un ciclo interminable. Si estás haciendo esto, no es meditación, es solo un juego que tu mente ha aprendido a jugar.
La verdadera meditación es no tener preferencia por ninguna sensación, observar desde el nivel básico de la conciencia sin etiquetar nada como bueno o malo. No te aferres a ninguna sensación, experiencia o estado de conciencia. No comiences a anhelar a Samadhi, porque Samadhi es la realización del ser que está más allá del deseo y el rechazo, más allá de la mente. Observa si tu mente está jugando algún juego. Observa si tu mente está manipulando tu meditación de alguna manera.
Durante la meditación pueden surgir emociones. Las emociones son una especie de combinación de pensamientos y sentimientos. Están vinculados a sensaciones corporales, pero también a recuerdos y experiencias. Trátalas del mismo modo en que tratas a cualquier otro fenómeno. Penetra en las características de la emoción observando las características de cualquier pensamiento que surja de ellas haciendo concientes los aspectos inconscientes, observando el campo de los fenómenos desde su origen. Accede a ellas con una conciencia penetrante y ríndete profundamente, permitiéndoles surgir y desaparecer completamente en el cuerpo.
Finalmente, la mente puede manipular la práctica de la meditación esperando que algo suceda. A veces los practicantes escuchan sobre experiencias de otros meditadores, leen sobre yogis y sabios del pasado, leen o escuchan sobre Samadhi y esperan o ansían que ocurra algo dramático. La mente podría intentar de fabricar alguna experiencia esperando que los cielos se abran, esperando tener alguna visión o sentir alguna energía. Deja de lado todas esas expectativas, son tan solo ideas en la mente. Siempre practica con la mente de principiante como si no supieras nada sobre meditación. Siéntate con la mente abierta como el cielo y observa cómo los pensamientos pasan como nubes.
Siéntate no solo como si no supieras nada sobre meditación, sino como si no supieras nada en absoluto. Deja que todas las capas de la mente sean transparentes como si ni siquiera supieras qué son las sensaciones. Como si hubieras aparecido en un cuerpo humano por primera vez en este momento. Esta práctica puede mostrarte la verdad: que no hay sustancia en los pensamientos y sensaciones que componen el ser. La estructura del yo es en última instancia efímera, vacía, impermanente y en constant cambio.
Los siguientes 25 minutos serán en silencio, el comienzo y final de la meditación se indicarán con una campana. Continúa concentrándote en la respiración como tu objeto de meditación como se describe en la Meditación Guiada parte 1. A medida que surgan los obstáculos ahora tienes técnicas para penetrar más profundamente en el inconciente, siempre volviendo a la respiración como tu objeto de meditación.