Meditaciones Guiadas – Prana

Prácticas fundamentales de Samadhi

Parte 3 – Prana

Al igual que con todas las meditaciones de Samadhi, no hay un «hacer» en esta meditación. No hay nada que resolver con la mente. En cambio, llegaremos a reconocer lo que la mente está haciendo soltando las diversas actividades inconscientes a medida que se hacen más conscientes.
El propósito de las meditaciones 1 y 2 de esta serie, es ayudarte a cultivar dos habilidades específicas necesarias para la meditación. Estas habilidades son la concentración enfocada en un punto y la capacidad de entregarte a lo que surja sin reaccionar. Si en tu meditación eres capaz de permanecer relativamente ecuánime y no reactivo a lo que surja por períodos más prolongados, podrias espontáneamente encontrarte experimentando Prana – o energía interna – en forma directa, o sea el campo de mutaciones que subyace a la mente y a los sentidos.
Samadhi es la trascendencia de los opuestos, la trascendencia de la dualidad mental. Samadhi es la trascendencia de la dualidad microcosmos y macrocosmos, masculino y femenino, consciente e inconsciente, ser y no ser, inhalación y exhalación, individuo y Dios. La separación es una ilusión creada por una falsa identificación con el ego o mente limitada. Cuanto menos control o participación tenga nuestra mente en la experiencia, más experimentaremos la realidad tal cual es.
Cuanto más se desligue tu conciencia de la mente y sus preferencias y se redirija ininterrumpidamente hacia el objeto de meditación, más impulso perderá la mente y se aquietará. La comprensión de este proceso de re direccionamiento no es meramente intelectual. Debe ser experimentado. Descubres o te conviertes en lo que eres completamente, lo que siempre has sido pero ha estado oscurecido por la confusion entre conciencia y pensamiento. La mente no conoce y no puede conocer el gran misterio de nuestra verdadera naturaleza, el misterio de lo que somos.
No puedes imaginar qué es Samadhi con la limitada mente egoica, así como no puedes describir a una persona ciega qué es el color. Tu mente no puede saberlo. No puede fabricarlo. La mente es simplemente una válvula de reducción o un filtro limitante. Una herramienta para interactuar con la realidad física de determinada manera. La mera aparición de la mente es la creación de la realidad física. La existencia de la mente no es un problema. Por el contrario, el error o la aberración de la percepción humana es que nos identificamos con ella.
La ilusión de que somos un yo limitado es Maya. Las enseñanzas yóguicas dicen que para realizar Samadhi uno debe observar el objeto de meditación hasta que éste desaparezca, hasta que tú desaparezcas en él o él en ti. La dualidad sujeto-objeto colapsa. Observa la expansión y contracción de todos los fenómenos hasta que se fusionen en uno. Cesa el respirador y la respiración. Cesa el observador y lo observado. Esto puede llevar horas, días, semanas o años de práctica enfocada en un punto, dependiendo dónde te encuentres en tu viaje.
Samadhi no consiste en la desición de la mente de alcanzar un determinado objetivo. Se trata de una voluntad superior, de la determinación de renunciar a la actividad mental por completo, de soltar todo lo conocido. En física cuántica, un fotón o partícula de luz se comporta como un elemento sólido cuando es observado, y se comporta como una onda cuando no hay observador. De manera similar, la respiración es más ondulante a medida que el observador comienza a ausentarse, a medida que el observador comienza a desaparecer.
Incluso si sentimos que estamos permitiendo que la respiración fluya naturalmente, pueden haber aspectos profundos e inconscientes del yo que están ejerciendo influencia. Por ejemplo, puede haber una contracción o restricción en el abdomen, o el corazón puede estar cerrado bloqueando la pulsación de la respiración en el área del pecho. Es posible que te aferres enérgicamente a un sentido de tú mismo en el área del tercer ojo donde fluye tu energía interna.
La manipulación inconsciente ejercida por la estructura del yo puede manifestarse de diversas maneras en el cuerpo y, a través de la práctica, aprendemos a hacer concientes estos elementos inconscientes. Cuando hay menos yo o ego controlando la respiración, hay más prana o flujo de energía conciente. El prana o energía interna, es tu vitalidad interior, lo que experimentas cuando la mente y los sentidos están en un estado abierto o libre; sin discriminar ninguna idea sobre esto o aquello. Es contraproducente intentar hacer que algo suceda en la meditación usando tu mente.
No busques prana o energía dentro de ti porque la actividad de buscar algo mantendrá al ego activo. Como hemos venido repitiendo, simplemente permite que todo sea tal como es, sin resistencia a lo que surge. Observa el control que la mente ya está ejerciendo. Penetra en su actividad inconsciente. Observa todas las sensaciones que surgen como una invitación o puerta de entrada a esta exploración. La meditación no es más que soltar aspectos cada vez más profundos del yo que controla.
La mente en realidad no muere ni desaparece, sino que se convierte en un sirviente del verdadero ser que está más allá del nombre y la forma. No se hará mi voluntad sino la voluntad Divina. Meditar es un acto de amor: entregar la mente al mismo corazón de tu ser….
…. Comienza por estar de acuerdo con lo que hay en este momento. Solo siéntate. Sentarse esta sucediendo. Hay un cuerpo sentado y respirando. Observa la respiración natural. La respiración simplemente es, está acontenciendo… No te involucres, solo deja que suceda.
Esta pulsación de expansión y contracción existe dentro de tu cuerpo. Es lo más real que existe en este momento. No puedes negar su existencia. Observa lo que es. Permite lo que es. Ahora, con una conciencia amplia o panorámica, observa simultáneamente tantos aspectos particulares de la respiración como puedas… el ascenso y la caída del abdomen, el aire que entra y sale por las narinas o el aire entrando y saliendo de los pulmones. Observa si tu respiración es profunda o superficial. Observa si tu inhalación o exhalación son largas. Observa si tu inhalación o exhalación son cortas.
Observa la brecha o pausa después de la inhalación. Observe la brecha o pausa después de la exhalación. Ten en cuenta simultáneamente tantos aspectos particulares de la respiración normal como puedas, sin que la mente se involucre. En los espacios entre la inhalación y la exhalación observa, de dónde proviene el impulso de respirar? Estás respirando o estás permitiendo que suceda? Estás respirando o estás siendo respirado? No mantengas la pregunta en la mente ni trates de responderla. Descubre hacia dónde señalan estas palabras dentro del cuerpo.
A medida que tu respiración se expande hacia adentro y hacia afuera, registra las mutaciones del campo, los contornos y las formas de las ondas de respiración a medida que surgen y desaparecen. Como una ola que se forma y se disuelve en el océano… observa la ola, observa el océano, sin etiquetar, sin discriminar a uno u otro. Tu respiración literalmente llega a cada célula del cuerpo. Permite que tu registro del campo se expanda hasta incluir todo el cuerpo e incluso más allá. Si te pierdes observando la respiración ampliada puedes volver a la observación de la respiración estrecha en cualquier momento.
Siente el campo cubriendo el cuerpo, animando el cuerpo, pasando a través del cuerpo hasta los recovecos más profundos de tu ser, impregnando pensamientos y sensaciones. Mientras observas que todo el cuerpo respira o es respirado, observa si hay alguna resistencia en alguna zona. Simplemente sé conciente de cualquier resistencia o control del ego. El soltar ocurre por sí solo simplemente presenciando con ecuanimidad cualquier sensación que surja. Solo observa con ecuanimidad. No juzgues ninguna sensación como buena o mala. Deja que todo sea tal como es. No intentes controlar la meditación en modo alguno con tu mente.
Ahora, mientras observas, deja de lado cualquier idea o preconcepto que tengas sobre la respiración. Suelta la etiqueta o la idea de la respiración, sin saber qué es la respiración, sin expectativas. Simplemente observa y permite que los fenómenos de expansión y contracción sucedan en el nivel más sutil de conciencia que seas capaz. Estás asimilando más fenómenos, tomando conciencia de los datos sensoriales que está recibiendo el cuerpo, previos a la actividad de filtrado que realiza la mente.
Queremos mantener toda nuestra conciencia enfocada en una cosa: el campo mutable de los fenómenos en el nivel del origen de la conciencia. Manteniendo la conciencia sobre cada sensación sin preferencia, sin discriminar, sin etiquetar y sin percibir ninguna ‘cosa’. No te pierdas ninguna sensación o sutileza dentro del campo mutable. Registra cualquier nueva sensación o cualidad que surja, sin buscar nada en particular. No intentes fabricar fenómenos con la mente.
Observa la realidad tal cual es. Penetra más profundo. Entrégate más profundamente. Sé siempre conciente, siempre entregándote… Tu atención debería ser como un hilo continuo de aceite que se vierte desde un recipiente sobre el objeto de meditación… Los obstáculos pueden surgir, penétralos, imprégnalos con tu conciencia. Mantén tu conciencia despierta. La experiencia de la energía interior debe ser evidente y viva. No intentes tener una mente quieta porque el acto mismo crea movimiento. Permanece en el campo de las mutaciones. Simplemente siendo, abandonando toda acción, y la quietud se revela.
Con la práctica, las sensaciones se transforman en un fenómeno uniforme, un campo único de cambios que pierden sus características individuales. Lo único que no cambia es la realidad de que todo está cambiando. Quién es conciente de eso? Cualquier dolor, cualquier emoción, cualquier dicha o cualquier fenómeno se experimentan como indistinguibles, simplemente como energía que muta.
Prana es reconocido como el pulso constantemente cambiante de expansión y contracción de absolutamente todo. El término sánscrito para definir esta energía en constante cambio es Annica. Tu habilidad para mantenerte conciente de Annica puede fluctuar. La capacidad para observar el cambio momento a momento en sí es cambiante. Incluso si tu ecuanimidad va y viene sé ecuánime con eso. Sé ecuánime con lo que es.