Transcripción – La Piedra Blanca

Migajas al Absoluto

La Piedra Blanca

Un poema sobre el sendero, por Nicolas Greco

A ti te lo puedo decir. Este poema contiene el secreto. Y como es un secreto, no podrás leerlo. El secreto es tu nombre; tu nombre real, tu único nombre Este nombre cobra vida cuando lo conoces, le da sentido a la vida. Te dicta el sentido de tu vida.

Este nombre está escrito en una piedra blanca. Esta piedra blanca está en una pozo de agua. Este pozo no está en tu cabeza. Está en el camino sin fin.

Pero me dirás: «ya he visto pozos y en ellos solo vi agua… que ya bebí». E incluso si hubiera una piedra allí, ¿cómo podría haberla cogido?

Yendo al fondo. Sumergiendote… y emergiendo. Este pozoa se llama dolor. Los pozos que has encontrado hasta ahora tenían agua turbulenta o no contenían una gota de agua. El pozo del encuentro con tu nombre existe. Te está esperando. Si el agua que contiene está turbia y sucia, es porque el cielo está agitado, oscurecido, no permitiendo ver el fondo donde se encuentra la piedra blanca.

Así que espera… No te desesperes. Sé paciente hasta que el agua se calme. Entonces percibirás el fondo del pozo y comenzarás a ver lo que ES.

Si el pozo está seco, entonces ten paciencia, y espera un poco más, y reza un poco más hasta que llegue la lluvia que llenará el pozo hasta el borde.

Tu pozo se llenará con un tipo de agua como nunca antes habías bebido; clara, transparente, rejuvenecedora. Así que bebe, bebe, bebe.

Sabrás que no hay nada más que beber cuando percibas la piedra blanca en el fondo del pozo. Sabrás tu nombre.

¿El agua del pozo del dolor sólo trae dolor? ¡Y no quiero sufrir! Vine a la tierra para ser feliz y, aunque algunas veces creí haber encontrado la felicidad, fue rápidamente reemplazada por tristeza y yo no quería sufrir más. No entiendo. Ya no entiendo nada. Aunque pensé que sabía. De hecho, no sabía que no sabía. Quería el cielo en la tierra. Quería el cielo y la tierra.

Quería ser Dios y la ilusión de ser. Pensé que podría tener ambos. Al hacerlo, era dos.

No sabía que ser dos me dividía y creaba multiplicidad. En la multiplicidad tenía muchas verdades. Con muchas verdades fui numeroso. La búsqueda de la unidad conduce a la soledad; perder todo lo que uno cree poseer y ser. Perderse uno mismo. Y si me pierdo, entonces Él puede encontrarme.

Lo que se leerá adelante es información. Esta información ya se ha escrito de muchas maneras con un enfoque peculiar de las culturas de donde se originó y en los tiempos a los que pertenecía.

Hoy, el lenguaje utilizado permite una aproximación a los fenómenos espirituales más permeable a la comprensión de cada uno, en la medida en que devolvemos cada una de las cuatro dimensiones del ser humano su valor real para reconstituir el Adán primordial, a fin de encontrar nuestra primera realidad, nuestra vocación, nuestro nombre.

Lo siguiente no es una historia para seguir caminando dormidos, pero podría ser el primer canto del gallo llamando al despertar en el amanecer de un nuevo día.