“La verdad que trasciende el intelecto no se verá por medio del intelecto. El punto de la no-acción no se alcanzará por medio de la acción deliberada. Si deseas alcanzar el punto de la no-acción que trasciende el pensamiento, ¡corta la raíz de la mente misma y descansa en la conciencia desnuda!”
~ Tilopa, Mahamudra Upadesha

Meditation and self inquiry are actually two aspects of one path to Samadhi. In quantum physics light is seen as both wave and particle, depending on whether the observer is present. Similarly reality becomes more wave-like when the observer starts to merge into the observed in meditation. One experiences oneself as a free flow of sensation or inner energy as the observer merges with the observed. Or more precisely, there is actually no merging that happens but rather the illusion of separation falls away, or a higher (timeless) perspective is realized. This falling away can happen in progressive stages of meditative absorption, or awakening can happen in an instant. In Zen they say that at first a mountain appears to be a mountain. Then as one goes deeper it becomes clear that a mountain is no longer a mountain. Then upon realizing the final truth, a mountain is once again a mountain. When we observe gross physical reality single-pointedly without reaction, the wavelike ocean of prana is revealed. If we continue our inquiry, ambos La forma sólida y la energía ondulatoria se dan cuenta de que son idénticas a la conciencia misma. La montaña vuelve a ser una montaña, idéntica en todos los sentidos a cuando empezaste. Sin embargo, en la realización final, la montaña no es algo separado de la conciencia; tú eres eso.
Si quien medita oscila entre la realidad material burda y los estados de conciencia pránicos o sutiles, sigue siendo un juego dentro de la dualidad. En este juego, uno podría aprender a desprenderse de la realidad física burda, experimentando una energía interior sutil que se libera de los patrones condicionados. Por otro lado, el estado de energía sutil puede volver a transformarse en realidad burda. Se puede experimentar uno u otro, pero no ambos a la vez. En el experimento de la doble rendija de la física cuántica no podemos observar el fotón como onda y como partícula al mismo tiempo. Para que esto ocurriera, el observador tendría que estar presente y ausente al mismo tiempo, lo cual no tiene sentido desde una perspectiva lineal ligada al tiempo. Sin embargo, esto es exactamente lo que ocurre en Samadhi: el observador rígido, limitado por el tiempo, desaparece o deja de buscar perpetuamente un estado u otro, y uno despierta como la conciencia atemporal presente en todas partes y en ninguna. El que ve, el acto de ver y lo visto se comprenden como uno. La partícula fotónica, la onda y el observador se comprenden como uno.
“Como el sol detrás de las nubes, la verdadera naturaleza de uno siempre brilla pero está oscurecida por las nubes de la mente.”
Ya sea que llamemos a nuestra práctica meditación o autoindagación, comenzamos en un estado de separación dualista y percibimos un mundo de partículas de cosas generado por la mente limitada. Observamos un cuerpo formado por partes discretas sobre las cuales surgen sensaciones, sentimientos, pensamientos y fenómenos, y nuestra experiencia de la vida y del yo se filtra a través de esta válvula reductora. Si nos quedamos con el objeto de meditación que estemos utilizando (ya sea la respiración, las sensaciones o la conciencia misma), sin reaccionar a ninguna sensación o fenómeno que surja, entonces el proceso de jhana o absorción meditativa continúa hasta que uno deja de meditar, o el observador y lo observado se dan cuenta como uno. La mente, que siempre cambia y se transforma, siempre en movimiento, se fusiona o se revela como pura conciencia, que no se mueve ni cambia. La dimensión de la quietud no está en otro lugar, sino inherente a la mente e idéntica a ella.
Cualquier técnica de meditación siempre Cualquier práctica (ya sea consciente o inconscientemente) comienza con el esfuerzo por disolver la ilusión del yo limitado; de lo contrario, ya estaríamos en Samadhi y no habría práctica alguna. Cortamos de raíz la ilusión dejando que todo sea tal y como es, sin manipular la realidad de ninguna manera ni responder a la ilusión. Esto requiere tanto disciplina para permanecer presente y penetrar en lo que es, como la capacidad de rendirse interiormente o no oponer resistencia a lo que es, a medida que la práctica se desarrolla a niveles cada vez más profundos. Las antiguas prácticas de tranquilidad y visión profunda, samatha y vipassana, cuando se contemplan desde la perspectiva de la enseñanza perenne, son fundamentales para todas las técnicas de meditación que sirven para despojarnos de la identificación con la estructura del yo. El samatha puede practicarse simultáneamente con el vipassana y, como las dos alas de un pájaro, estos dos aspectos de la meditación, si están en equilibrio, llevan a uno a Samadhi.
Se obtienen niveles más profundos de absorción meditativa cuando uno es capaz de meditar/indagar durante períodos de tiempo más largos sin reaccionar, sin identificarse con los fenómenos que surgen, permaneciendo en un estado ecuánime y tranquilo de presencia. Uno percibe fenómenos sensoriales cada vez más sutiles, energías más sutiles, hasta que los sentidos se vuelven claros y transparentes, fluyendo libremente con el prana, y la mente se purifica de patrones de hábitos inconscientes, que son preferencias de una sensación sobre otra. De esta manera, la ilusión del yo limitado pierde su poder y las nubes de la mente se disipan, revelando la conciencia primordial que siempre estuvo presente.
“Reflexionar durante un día sobre el significado de lo verdadero nature of things brings greater spiritual benefits than hearing and examining the Dharma for many aeons.”
~El Sutra Mahosnisa
Uno puede pasar décadas meditando con una técnica condicionada y nunca llegar a darse cuenta de su verdadera naturaleza si falta el componente de la autoindagación. Si uno se aferra a una técnica de meditación, entonces la propia técnica se convierte en una atadura a lo conocido. Por otro lado, si solo practicamos la autoindagación para revelar nuestra verdadera naturaleza, es probable que la estructura condicionada del yo no se purifique en profundidad, ya que resulta difícil o poco probable alcanzar los sankaras más profundos sin dedicar largos períodos a la meditación. Es posible que, como resultado de la indagación interior, se tengan experiencias de despertar de forma temporal, pero si el recipiente humano no se ha purificado desde la raíz, los viejos patrones condicionados volverán a aparecer. Al igual que una mala hierba a la que solo se le ha cortado la parte superior, la ilusión volverá a crecer. Cuando se practica la introspección o la meditación de forma profunda, llegando a la raíz del deseo y la aversión, entonces cada una abarca a la otra. Cuando la meditación y la introspección se convierten en una unidad inseparable, esa es la práctica que conduce al Samadhi y a la realización liberadora.
Some meditation systems (Buddhist, Yogic, Taoist) emphasize techniques such as observing the breath, and bringing awareness to bodily sensations, inner energy or thoughts. Others such as the nondual or self inquiry traditions (such as Vedanta, Dzogchen, Zen and Mahamudra) emphasize letting go of all conditioned techniques and resting as awareness itself. So which doorway to use?
Ambas puertas conducen a la única Samadhi.
La gran ilusión de la dualidad es que, en realidad, existen dos caminos, cuando la verdad es que la meditación y la introspección son los dos extremos de un mismo continuo. Este continuo es la experiencia humana a lo largo del tiempo, desde la conciencia identificada en el nivel físico burdo, pasando por los aspectos sutiles de la energía y la mente, hasta la conciencia causal. La mayoría de la gente no practica ni la meditación ni la introspección con la suficiente profundidad o durante el tiempo necesario para darse cuenta de que son una sola cosa (para comprender Samadhi). Si se practica durante el tiempo suficiente, se produce un proceso de absorción meditativa o “jhana”, en el que el meditador se funde con el objeto de meditación. La palabra “jhana” es la misma que “dhyana” en sánscrito, que constituye la séptima rama de las ocho ramas del yoga de Patanjali. Es la misma palabra que “Zen” y «Chan» en aquellas tradiciones que reciben su nombre de ella. El Buda describe su noche de iluminación:
“La energía incansable se despertó en mí y se estableció una atención incesante, mi cuerpo estuvo tranquilo y sin apuros, mi mente concentrada y unificada. Bastante apartado de los placeres sensoriales, apartado de estados insalubres, entré y permanecí en el primer jhana . . . el segundo jhana . . . el tercer jhana . . . y el cuarto jhana.” ~The Samannaphala Sutta
Cuando se produce la alquimia del jhana, la técnica desaparece a medida que te fundes con el objeto de meditación y pasas de una experiencia de la realidad burda a experimentar el campo pránico y las capas sutiles de maya o del yo, hasta llegar a comprender el vacío causal de la conciencia, que es inseparable de las demás capas. Si eres capaz de mantenerte impasible ante cualquier estado que se manifieste, te encontrarás en el estado óptimo para que el campo pránico o la mente de Buda despierte por sí mismo y para que se revele la gran realidad. Del mismo modo, si indagas lo suficientemente profundo en el Ser, los sankaras/samskaras ocultos (patrones de hábitos condicionados inconscientes) comenzarán a aflorar desde las profundidades, y la estructura del yo tendrá la oportunidad de purificarse de ellos al mantener la ecuanimidad ante lo que es sin resistencia.
If you are looking for guidance in this process, the Samadhi meditation series (available for free) starts with techniques and then gradually moves toward less and less doing, until one reaches the still point where there is simply presence of the immanent Self or selfless-self. “Still point” is not the right description, but rather it is more of a dynamic stillness or pregnant emptiness; a non-dual plenum that transcends opposites. One comes to a place of pure choiceless awareness, the ground of one’s being, or natural state unmediated by a limited self. Even while one is practicing a technique, one can be aware of WHO or WHAT is practicing. For example if you are abiding with the breath it is possible to be simultaneously aware of awareness. The mind’s limited attention or first attention can be on the wide or narrow breath, and like the focal lens of a camera it can be narrow or wide, and one can point it or change the location within the sensory field that it is focused on. There is simultaneously an awareness that is simply aware of its own being, inseparable from these changeable qualities of limited attention; an awareness that does not change or have any quality whatsoever. This absolute awareness is not a mental activity, not a separating or discriminating of phenomena into “things”, but could be described as the space in which mental activity arises. Yet the word space is not right because there is no location; it is a space/emptiness/stillness or center that is everywhere and nowhere. Absolute awareness is what is simply aware without any object, while the mind’s attention is always aware de algo. Puedes estar atento a la respiración con la mente y, al mismo tiempo, ser consciente de quién o qué es observar la respiración. Se reconoce que quien observa, el acto de observar y lo observado son uno solo.
View the Samadhi Meditation Series
Practica tanto la meditación como la introspección al mismo tiempo hasta que te des cuenta de que son una sola cosa.
Throughout this writing I will be using the terms awakening and enlightenment in a specific way. One of my favorite Zen phrases is “not one, not two”. Awakening and enlightenment can be seen as “not one, not two”.
¿Qué es el despertar?
El despertar consiste en reconocer tu verdadera naturaleza más allá del nombre y la forma. El despertar es salir del sueño de un yo limitado. Para quien no lo ha experimentado directamente, esto no son más que palabras e resultan incomprensibles para la mente. La conciencia primordial se percibe a sí misma como todas las cosas, o se podría decir que todos los niveles de la mente o del yo se reconocen como conciencia vacía. Existen muchos niveles de despertar (jhana), pero cuando se produce el cese total del enredo o la identificación de la conciencia con la mente, entonces se revela la verdadera naturaleza de uno. A lo largo de la historia se le ha llamado Moksha, Nirvana, Nirvikalpa Samadhi, Fana, Kensho, Hesychia y muchos otros nombres. En el Vedanta, lo que se realiza se denomina el Ser con “S” mayúscula o el verdadero yo, y en budismo se le llama “no-yo” o anatta o shunyata. En hinduismo, lo que se realiza es Parabrahman, o Paramatman, y en el cristianismo místico es la divinidad que no tiene cualidades excepto la unidad/el ser; es el ser impersonal de Dios en contraposición a un aspecto de la trinidad.
Aunque el lenguaje pueda variar de una tradición a otra, las tradiciones que reflejan la enseñanza perenne apuntan todas a la realidad fundamental de la experiencia del despertar, que es la experiencia común de los seres iluminados. Aunque ni siquiera decir esto es del todo cierto; en realidad no se trata de una experiencia, ya que es el colapso de la dualidad entre la experiencia y quien la experimenta. Las palabras nunca dan la medida cuando intentamos expresarlo.
La mayoría de quienes prueban el estado de despertar lo pierden, volviendo a caer en el sueño y siendo presa de las fluctuaciones de la mente y la identificación con el yo. En el Sandokai, un famoso poema zen, se dice: “El mero hecho de encontrarse con lo absoluto aún no es la iluminación”. Desde la perspectiva absoluta, el despertar a tu verdadera naturaleza es el principio y el fin del camino espiritual, o la comprensión de que el destino siempre estuvo presente desde el principio. Desde la perspectiva absoluta, hay un reconocimiento de aquello que nunca nació, esa conciencia que simplemente es.
Como dijo Jesús: “Antes de que existiera Abraham, yo soy”. Al principio, cuando intentes dirigir tu atención hacia la sensación de “YO SOY” o el Ser, lo que verás será el yo falso. Pero si no te dejas llevar por las numerosas capas y niveles de ilusiones que surgen, y eres persistente y sincero en tu búsqueda, entonces el yo egóico limitado cederá y se alcanzará la realización de Samadhi. Es en este estado de fusión donde es posible el despertar de la prajña o sabiduría. Incluso una pequeña muestra puede cambiar tu vida de forma irrevocable, ya que surgirás la certeza de que no eres meramente esta estructura del yo limitada y efímera.
El despertar es el posible inicio del proceso de iluminación, que consiste en un período acelerado de desarrollo interior que purifica el recipiente humano, lo que permite permanecer en el estado de despertar para que Samadhi no vaya y venga. La verdad es que la mayoría de las personas volverán a caer en el sueño porque no están dispuestas o no son capaces de renunciar a las actividades y preferencias condicionadas del ego. El yo limitado solo está interesado en el Concepto of awakening, but it can not awaken. It will manufacture a facsimile, a spiritualized persona or ego construct around any awakening experience. The awakened state leaves no traces, no sankaras or conditioning and is not something that can be remembered. Any memory of one’s awakening is just a mentalized construct and must be let go of; one must always start with a beginner’s mind if one is to realize it again and again. Any knowledge of what the awakened state is, is a false screen or filter over awareness. As Socrates said, “I only know that I don’t know.” Awakening means the limited mind becomes a servant, and it will no longer be the master of one’s life. It is no longer “my will”, or “my knowing” but higher will or the heart’s will; one surrenders to the flow of the unfathomable Tao, the wisdom of the great reality.
Uno de mis profesores (Nicolas) siempre preguntaba: “¿Qué estás dispuesto a pagar?” Solo hay una moneda aceptable con la que podemos pagar: nosotros mismos. Pero la mayoría de la gente no quiere pagar porque el precio es demasiado alto y el condicionamiento dinero es demasiado fuerte. La gente no quiere permitir el dolor ni renunciar al placer para trascender ambos. Debemos permitir que el bien y el mal coexistan dentro de nosotros para que su unión alquímica transmuta la dualidad en algo nuevo. El “tú” que eres se convierte en el suelo muerto de donde nace una nueva realidad. El mejor uso que se puede hacer del yo limitado en este proceso es darse cuenta de sus propias limitaciones y aprender a dejar ir el pensamiento dualista, las preferencias, las manipulaciones, la discriminación de lo bueno y lo malo; esencialmente aprender a morir..
¿Qué es la iluminación?
Sri Nisargadatta Maharaj dijo: “Uno debe conocer el yo [limitado] antes de poder trascender el yo [limitado]”. Uno debe conocer el ego condicionado y limitado por lo que es, y el lugar de donde surge, antes de poder liberarse de la identificación con él. Cuando hablamos de cualquier “sistema” o viaje progresivo para llegar a conocer el yo a través de etapas, entonces siempre estamos hablando de lo que es relativo. Estamos hablando del proceso de iluminación, que se trata de explorar, desarrollar la mente y la estructura del yo, y hacer que la personalidad sea transparente a la conciencia primordial. Es un proceso que tiene lugar gradualmente a través del tiempo, ya que la mente es una estructura viva y en crecimiento.
Ninguna técnica o sistema puede forzar o propiciar el prajna o la visión liberadora, pero involucran en un proceso de purificación interior que hace que sea más probable que ocurra. Hay un dicho Zen que dice que el despertar ocurre aparentemente por accidente, pero la práctica hace que uno sea más propenso a los accidentes. Algunos místicos cristianos han dicho que Dios nos encuentra a mitad de camino, o que Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos. Debemos hacer nuestra parte para descubrir y renunciar al yo egoico, y a través de la gracia, lo divino se extenderá hacia nosotros. Esta gracia es el amanecer de la verdad de quién y qué somos.
Enlightenment has two aspects: purification, which is becoming free from existing conditioning, and inner development, which is the growing or expanding of the self structure into higher levels of mind. Enlightenment is BOTH the expanding into the higher levels of self, and the purification or detaching from all levels of the self structure/soul. This is a process that happens through time, which results in a human vessel that will be increasingly fit to support or house primordial consciousness, or to let the sun shine through unobstructed by clouds.
La iluminación es el proceso de desarrollo que permite el estado de vigilia
para convertirse en una etapa permanente que no va y viene.
La Iluminación es liberarse de los sankaras, o liberarse de los patrones condicionados que enredan la conciencia en maya, y es la expansión hacia nuevas dimensiones más sutiles del ser. Más allá de las capas mentales y físicas de la existencia se encuentran las capas energéticas o pránicas, los reinos de la mente superior/espirituales y los reinos de la dicha no dual.
Primordial awareness, which is our true nature, of course needs no enlightening; it is perfect as it is. The enlightenment process is only for the limited self. Upon realizing Samadhi one sees the absurdity of seeking awakening, since the awakening is identical to the dropping of all seeking and the seeker! Or more precisely the seeker, the seeking and what is sought are realized as one with all that is. One wakes up but continues to become enlightened, continues to develop the self and to grow, expanding the tree of life to become a continuous bridge between the world of form and the formless, while at the same time realizing the illusory nature of the limited self structure. Those who have realized the ultimate truth may laugh at the absurdity of the human condition, and the seeking and striving that is both futile and necessary if we are to awaken. One laughs at one’s efforts to find something that was never lost, and to seek something that is only obscured by seeking itself.
