Mundos Internos, Mundos Externos, parte 4 – “Más allá del pensamiento”

En la tradición budista, Samsara, o el ciclo interminable de sufrimiento, es perpetuado por el anhelo de placer y la aversión al dolor. Freud se refirió a esto como el “principio de placer”. Todo lo que hacemos es un intento de crear placer, de obtener algo que deseamos o de alejar algo indeseable que no queremos. Incluso un organismo simple como el paramecio hace esto. Se llama respuesta a estímulo. A diferencia de un paramecio, los humanos tenemos más opciones. Somos libres de pensar, y ese es el meollo del problema. Es el pensar en lo que queremos lo que se ha salido de control. El dilema de la sociedad moderna es que buscamos entender el mundo, no en términos de una conciencia interior arcaica, sino cuantificando y calificando lo que percibimos como el mundo exterior mediante medios científicos y el pensamiento. Una nueva conciencia del corazón más allá del pensamiento es posible.

Pensar solo ha llevado a más pensamiento y más preguntas. Buscamos conocer las fuerzas más íntimas que crean el mundo y guían su curso. Pero concebimos esta esencia como algo externo a nosotros mismos, no como algo vivo, intrínseco a nuestra propia naturaleza. Fue el famoso psiquiatra Carl Jung quien dijo: “Quien mira hacia afuera sueña, quien mira hacia adentro despierta”. No está mal desear estar despierto, ser feliz. Lo que está mal es buscar la felicidad afuera cuando solo se puede encontrar adentro.

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